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Día de la agricultura en México aporte de la agroindustria a la economia nacional

Según datos del Banco Mundial, el promedio internacional de las aportaciones del sector agroindustrial al producto interno bruto (PIB) disminuyeron de 7.6% en 1995 a 3.4% en 2017. No obstante los cambios socioeconómicos, existen naciones en vías de desarrollo donde todavía son de importancia, como el caso de los siguientes países (datos correspondientes a 2018): Nicaragua, 15.5%; India, 14.5%; Paraguay, 10.5%; Ecuador, 9.2%; Argentina, 6.1%; Brasil, 4.4%. La política económica mexicana de las últimas décadas opta por privilegiar la exportación de manufacturas, pero la aportación agroindustrial al PIB es aún importante: 3.3% de los 18.5 billones de pesos registrados en 2018.

“La importancia del sector agroindustrial, al convertirse en el primer generador de ingresos por exportaciones en los últimos años, está relacionado directamente con un fuerte incremento en inversión por parte del sector privado; es decir, este crecimiento va ligado a una fuerte generación de empleos directos e indirectos, compra de insumos, equipos y maquinaria, además de una importante inversión en infraestructura, capacitación y certificaciones de inocuidad”, explica Julián Montes, gerente general de Valent de México.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía indican que durante el primer trimestre de 2019 las actividades primarias (agricultura, cría y explotación de animales, aprovechamiento forestal, pesca y caza) aportaron 621 818 millones de pesos al PIB nacional, es decir, 5.8% en el trimestre (2.7 puntos porcentuales más en comparación con la cifra del mismo periodo en 2018, 3.1%). Ahora bien, de acuerdo con el Observatorio Económico México de BBVA Research, en el país se observa un bajo desempeño del sector primario a causa de la falta de incentivos y las deficiencias de las políticas públicas agropecuarias.

No obstante ese bajo desempeño y las deficiencias federales en el manejo del sector agroindustrial, México asimismo destaca desde hace algún tiempo por su exportación y por saber aprovechar la diversificación del comercio internacional. Por ejemplo, en el caso de las bayas (berries), México es segundo productor internacional; el estado de Jalisco es el principal productor nacional de berries y en tan solo seis años triplicó el cultivo de fresa, arándano, frambuesa y zarzamora, frutos que en 2017 fueron los que mayor participación dentro de las exportaciones agroalimentarias jaliscienses tuvieron (1342 del total de 5227 millones de dólares).

“Por mencionar uno de los productos agroindustriales con mayor crecimiento en los últimos años, el de berries (fresa, frambuesa, zarzamora y arándano), para Valent representa un importante mercado por el grupo de productos que tenemos registrados en estos cultivos, tanto en México como en Estados Unidos; esto nos permite tener buena participación y aceptación, además ha vuelto imperativo para nosotros seguir invirtiendo en investigación con el objetivo de complementar nuestro portafolio con soluciones sustentables”, comenta Montes.

En suma, a pesar del olvido o la falta de eficacia de los programas federales y estatales durante los últimos sexenios, el campo mexicano ha continuado sacando provecho de las fértiles tierras nacionales, donde se siembran y cosechan alimentos para todo el mundo: en 2018, México ocupó el décimo lugar internacional en exportación de alimentos, aseguran datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación. Esto ha sido posible gracias a que grandes productores mexicanos han elevado sus volúmenes de venta, tecnificación y calidad.

Respecto a la tecnificación y la calidad en los cultivos mexicanos,que ahora desempeñan roles decisivos en el PIB agroindustrial, asegura el gerente general de Valent de México: “Nuestro portafolio de soluciones está conformado por productos biorracionales (orgánicos) y de química tradicional, porque siempre buscamos ofrecer eficacia para control de plagas, enfermedades, así como soluciones diseñadas con el propósito de mejorar rendimientos y calidad en la cosecha; esto, sin dejar de lado el respeto por el medioambiente, los trabajadores del campo y los consumidores”.

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