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Democracia, pero también justicia social, afirma presidente al encabezar aniversario luctuoso de Madero y Pino Suárez

Ciudad de México, 23 de febrero de 2020.- Como imprescindible y un visionario fuera de serie, siempre movido por sus ideales y cuyo aporte a favor de la democracia no tiene parangón en nuestro país, recordó el presidente Andrés Manuel López Obrador este día a Francisco I. Madero en el 107 aniversario luctuoso de los terribles hechos que terminaron con su vida y la de José María Pino Suárez, un día como hoy, pero de 1913.

Desde Palacio Nacional, el primer mandatario recordó distintos momentos de la vida del presidente Madero, quien desde su juventud se distinguió con ideas adelantadas a su tiempo y sólidos principios para luchar en contra de las injusticias y de la opresión.

“Por eso Madero era imprescindible. Ese pequeño burgués, vegetariano, homeópata, abstemio, espiritista, pero lleno de bondad, de determinación, de aplomo y de gran vocación democrática. Se trataba de un hombre a la medida, como lo demandaban las circunstancias, el ser providencial, como dirían los místicos, el dirigente que hacía falta, en palabras llenas, llanas, para conducir al pueblo y comenzar la obra de transformación.”

No obstante que cometió errores y tuvo que lidiar con el atraso cívico de la sociedad mexicana, el presidente López Obrador destacó a Madero por una de sus principales contribuciones a nuestro país:

“Se esmeró en hacer valer la división de poderes; lo mismo puede decirse de su respeto absoluto a las decisiones del Congreso y a la libertad de prensa. Sin lugar a duda, el mayor aporte de Madero se dio en el terreno de la democracia, en este aspecto no hay precedente en nuestra historia. Nadie como él ha creído con tanta devoción en la democracia y se ha preocupado por hacer realidad ese ideal.”

Luego de narrar los días de la caída del presidente Madero, “producto de una gran traición, y su dolorosísimo asesinato, [que] configuran uno de los episodios más tristes y abominables de la historia de nuestro país”, el jefe del Ejecutivo federal subrayó que coincide con especialistas en que no es apropiado el término ‘Decena Trágica’, porque fueron 15 y no 10 días los que configuraron el golpe de Estado en el que también murió asesinado el vicepresidente José María Pino Suárez.

Agregó que con la desaparición de ambos se restauró el porfiriato en su versión más repugnante porque alcanza el poder sólo con el uso de la fuerza, una práctica que se repitió varias veces en la etapa posrevolucionaria.

“Por eso fue todo un acontecimiento histórico, de gran trascendencia, el triunfo de nuestro movimiento en la elección del 1º de julio del 2018. Quedó demostrado que el poder dimana del pueblo y sólo tiene sentido y se convierte en virtud cuando se pone al servicio de los demás.

“El gobierno actual ha retomado los ideales democráticos de Madero, con el agregado de poner el mismo énfasis en el bienestar del pueblo, no sólo por convicción o humanismo, sino también para afianzar los cambios con el respaldo de la gente, evitar retrocesos y resistir ante cualquier reacción conservadora.

“No podemos soslayar la bella -y al mismo tiempo, dolorosa- lección del maderismo. Recordemos: democracia; pero justicia social, también.”

Durante la ceremonia, el primer mandatario depositó ofrenda floral y encabezó guardia de honor. Estuvo acompañado por su esposa, Beatriz Gutiérrez Mueller y los secretarios de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval González; Marina, José Rafael Ojeda Durán; y Gobernación, Olga Sánchez Cordero, con quienes cortó el listón inaugural del Salón ‘Francisco I. Madero’, también conocido como Intendencia de la Traición, donde Madero permaneció prisionero con el vicepresidente José María Pino Suárez y con el general Felipe Ángeles, “tres glorias de México, tres gigantes de nuestra historia patria”.

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